sábado, 10 de mayo de 2008
A la noche la hizo Dios...
Lo cantaba Atahualpa Yupanqui: A la noche la hizo Dios para que el hombre la gane... Está llena de rupturas y reencuentros, de susurros y misterios. Hay cosas que, si no pasan a la la luz de la luna, parece que, en realidad, no suceden. Es el tiempo de los amantes y de los amados; es el territorio de las sombras y las luces de neón. Mientras una ciudad duerme, la otra trasnocha. Hablemos de la segunda. entremos en la penumbra y el silencio. Caminad por las calles desiertas y ved las plazas abarrotadas. No dejéis bar abierto ni libro sin leer ni canción sin cantar antes del alba. Buscad a quienes amáis y que la noche os sea propicia.
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